Hay cosas que es mejor no
decirlas. Incluso cuando sientes que esas cosas van a explotar dentro de tus
entrañas.
La situación, desde un principio,
era insostenible. Yo, inestable. Tú, aún no lo sé. No creo que lo llegue a
saber nunca.
En ese cúmulo de circunstancias no
vi el momento para hablar. Era como mantener a dos personas amordazadas en un
espacio de un metro cuadrado. Incomodo, incomprensible, irracional y seguro que
un montón de adjetivos que empiezan por i en los que ahora no tengo ganas de
pensar.
¿Me arrepiento del silencio? Claramente
no. No era el espacio-tiempo preciso para que nada ocurriera. De ello estoy
convencida, o eso me gusta creer.
En otro lugar, en otro tiempo, en
otras circunstancias, la cosa hubiera sido totalmente diferente. Te hubiera
dicho todo lo que necesitabas oír. Te hubiera hecho sentir como nunca te
hubieras sentido antes.
Si ese otro tiempo y ese otro
lugar ocurrieran y no llego a hacerlo, entonces es que no me llamo Alicia
Marín.
Y, por supuesto, no me llamo así.
Maybe I'll try to even if I don't.

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