sábado, 29 de diciembre de 2012

They Know.



Ella sabía que Nana fue lo mejor de su vida. Que la foto de la estantería no se movería nunca, como la cadena de su cuello. Que nunca lloró como aquel día, como aquella semana, como aquel mes, como cada vez que se acuerda de ella. 
 
Ella sabía que la toalla azul era su favorita. Que el tazón gris era el suyo. Que la cartera va en el bolsillo derecho trasero y el móvil si no está en el bolsillo delantero izquierdo, está en la mesilla olvidado. Olvidado como la sonrisa del niño de la foto de la estantería. 

Ella sabía que él se había olvidado de quien era. Intentó recordarle que era la misma persona que se sentaba con Nana cada tarde. Que era los mismos ojos brillantes, las mismas manos cálidas, que era la misma bondad.
 
Él sabía que a ella no le gustaba dormir contra la pared, le recordaba a estar despierta. Mejor siempre cerca de la puerta, la escapatoria siempre cerca. Que ella tenía miedo. Era miedo.

Él sabía que las zapatillas hay que quitárselas al entrar en casa, que hay que dejarlas bien colocadas, una junto a la otra, izquierda y derecha. Si le rotaba un poco el plato, ella lo volvería a girar. Sus manías eran graciosas, pero manías al fin y al cabo.

Él sabía que durante un tiempo necesitaría alguien que le abriera las puertas, le alejara de la pared. Que ella no ve ventanas. Ella no creía en las salidas de emergencia.

Ellos sabían que lo sabían. Durante un tiempo, no les hizo falta saber más. Ellos sabían que la nieve se funde, la niebla baja, el invierno vuelve. 

Ahora nadie sabe nada de ellos.

martes, 25 de diciembre de 2012

2 LOT.




Experta en replanteamientos, vuelvo a encontrar un significado personalmente racional  a una de las leyes de la física, la Segunda Ley de la Termodinámica.


Esta ley explica dos conceptos clave, como son el de irreversibilidad y entropía, apuntad esta última.


La segunda ley de la termodinámica dice que la materia puede transformase, aunque esta ni se crea ni se destruye, tal como afirma la primera ley de la termodinámica. Además, la ley nos muestra en qué dirección se produce dicha transformación y lo que ocurre en ese proceso.


Para que se produzca un cambio es necesario que se parta de un punto de equilibrio A a otro punto de equilibrio B. Aquí llega lo interesante. 


Un cuerpo de materia tiene dentro de él energía utilizable. Esta energía es usada para la productividad, el crecimiento y las reparaciones del propio cuerpo de materia. En este proceso, la energía utilizable se convierte en energía inutilizable y esta es irrecuperable. 


A medida en que se desarrollan estos procesos la energía utilizable disminuye, la energía inutilizable aumenta, y por lo tanto aumenta la entropía. La entropía se define como cantidad de materia inutilizable dentro de un cuerpo de materia y mide el grado de aleatoriedad dentro de un cuerpo de materia. 


Recopilemos, cuando un cuerpo de materia, en su estado de equilibrio A, pasa a un punto de equilibrio B, convierte en el proceso la energía utilizable en inutilizable y por lo tanto aumenta la entropía y, como consecuencia, la aleatoriedad, el desorden y el caos.


Con cada proceso de cambio ha de consumirse más energía utilizable, que llegará a convertirse en entropía, por lo tanto, el nivel de caos dentro de la materia aumenta exponencialmente con cada cambio sufrido y cada vez será más difícil extraer los mismos niveles de energía para poder producir otro cambio. 



El desorden equivalente al cambio aumenta exponencialmente y se queda con nosotros incluso cuando ya hemos alcanzado un nuevo punto de equilibrio.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

The Non Story.



Mientras pasamos página, las cosas siempre son interesantes. Encontramos preguntas para las cuales queremos obtener una respuesta en la siguiente línea. Devoramos párrafos sin darnos cuenta de su importancia. Esperamos ansiosos llegar al final del capítulo para ir a dormir.
 
Pero, ¿qué ocurre cuando las princesas duermen? ¿Qué pasa cuando los príncipes encantados se quitan la corona y los caballeros se deshacen de su brillante armadura?
A veces, lo que ocurre cuando acabas un libro, es más importante que el libro en sí. 

Hace poco acabé un libro, y la verdad, Stephen King hubiera estado orgulloso de escribirlo. 

Trataba sobre alguien que intentaba leer entre líneas, averiguar de qué iba el siguiente capítulo y así conseguir cambiar el final. 

Trataba sobre alguien que se cansó de leer y dejó de intentar. No consiguió el final que le hubiera gustado, pero en los últimos capítulos, lo único que deseaba era eso, un final, sin importar cómo fuera. 

La no historia es ese periodo en el que has acabado un libro, lo superas, lo asimilas y te das cuenta de todo lo que has aprendido de la historia. 

La no historia es más importante, porque te das cuenta de qué libros vas a querer abrir en un futuro, y qué libros vas a dejar en la estantería. 

La no historia es más importante, porque te das cuenta de que llevas tanto tiempo leyendo que has aprendido a escribir.

viernes, 3 de agosto de 2012

I´m all over it now.


La gente no cree que se pueda viajar en el tiempo. Pues bien, yo lo he hecho.

Ahora, todo vuelve a ser como antes. Como en un pasado no muy lejano, que por más que he querido, no he podido borrar. 

En el proceso de absorción al pretérito imperfecto traté de agarrarme a sonrisas, miradas, clavos ardiendo, sueños apeteciblemente premonitorios y falsas esperanzas.

Ahora paseo por las mismas calles, escucho las mismas canciones, distingo los mismos aromas y sigo las mismas costumbres nocturnas. De este modo me adapto a la nueva pero más vieja situación. Trato de aceptarlo igual que lo hacía antes. 

Lo único que ha cambiado en toda la historia soy yo. Ahora te admito. Negarte a ti, sería negar una parte de mí.

Seguramente maldiga al pasado alguna noche, pero no superarlo sería una estupidez. 


I´m all over it now and I can´t say how glad I am about that.

jueves, 2 de agosto de 2012

Some things are better left unsaid.


Hay cosas que es mejor no decirlas. Incluso cuando sientes que esas cosas van a explotar dentro de tus entrañas.

La situación, desde un principio, era insostenible. Yo, inestable. Tú, aún no lo sé. No creo que lo llegue a saber nunca. 

En ese cúmulo de circunstancias no vi el momento para hablar. Era como mantener a dos personas amordazadas en un espacio de un metro cuadrado. Incomodo, incomprensible, irracional y seguro que un montón de adjetivos que empiezan por i en los que ahora no tengo ganas de pensar. 

¿Me arrepiento del silencio? Claramente no. No era el espacio-tiempo preciso para que nada ocurriera. De ello estoy convencida, o eso me gusta creer. 

En otro lugar, en otro tiempo, en otras circunstancias, la cosa hubiera sido totalmente diferente. Te hubiera dicho todo lo que necesitabas oír. Te hubiera hecho sentir como nunca te hubieras sentido antes. 

Si ese otro tiempo y ese otro lugar ocurrieran y no llego a hacerlo, entonces es que no me llamo Alicia Marín.

Y, por supuesto, no me llamo así.


Maybe I'll try to even if I don't.

domingo, 8 de julio de 2012

Brave


Solo se puede ser valiente cuando se tiene miedo.

Alguien que no tiene miedo, no puede ser valiente. Alguien que no tiene miedo, es porque no tiene nada que perder, nada que arriesgar. Nadie a quien hacer daño. Solo se tiene a sí mismo.

En cambio, hay quien tiene miedo. Miedo de perder todo lo que ha ganado en la vida. Miedo de que todo lo que ha conocido a su alrededor desaparezca. Miedo a construir un mundo nuevo.

A quien una vez pudo arriesgar algo y no lo hizo, la duda de lo que pudo ganar o perder, de lo que pudo vivir y aprender, le perseguirá siempre.

Ya puedes empezar a correr.

viernes, 29 de junio de 2012

Third Newton Law Vol. 2




El cuerpo B se sigue acordando de A. Sobre todo cuando las cosas cambian. Ahora, las cosas, han vuelto ha cambiar.

B, en su estado de movimiento 0 observó como la fuerza neta C se aproximaba a su punto de reposo.

Apenas sin quererlo, comenzó a tener esperanzas. Esperanzas de colisión, de que la fuerza neta C se convirtiera realmente en un cuerpo C.

B pasaba los días intentando adivinar el siguiente movimiento de la fuerza neta. Nada le despertaba más curiosidad en el mundo. Pero, vivir con curiosidad, es muy parecido a vivir bajo presión, por ello con el paso de las semanas, B se cansó de tener curiosidad, de querer saber, de adivinar movimientos.

B no sabía si quería dejar de tener curiosidad o de descubrirlo todo. En ese momento, mientras intentaba decidirse, la fuerza neta C pasó de largo.

Ya no había nada que pensar, estaba todo decidido.

martes, 22 de mayo de 2012

Third Newton Law


“Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: o sea, las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto.”

Nunca he sido experta en física, pero sí en encontrarle un sentido particular y propio a cada ley establecida. La tercera ley de Newton, reinventada desde mi perspectiva, puede parecer la explicación más racional que encuentro a lo que desencadenaron las fuerzas realizadas y recibidas por ambos cuerpos. 

Por esta norma, el cuerpo A, primero en ejercer la fuerza, causó una reacción igual y en sentido contrario en el cuerpo B. Lógico, B nunca ha sido una persona que confíe en la palabra del  primer cuerpo de materia que se le plante delante. Por lo tanto, cuanto A más hablaba y más demostraba, menos lo creía B.

En un punto de fricción, las fuerzas se equilibraron casi milagrosamente. B empezó a creer en A, en las posibilidades, la suerte, el karma y en todo lo que nunca había creído. El equilibrio es un punto maravilloso, pero es solo eso, un punto. Inestable, perecedero. Evidente, si no fuera perecedero, sería una línea, con fuga al infinito. 

En el momento en el que el equilibrio desapareció, el cuerpo B ejerció presión sobre el cuerpo A, y, como es bien sabido, provocó en A una reacción igual y contraria sobre el cuerpo B. Cuanto B más creyó, o A le hizo creer, menos creía A. Adiós al equilibrio, las posibilidades, la suerte, el karma y a todo en lo que B había empezado a creer. 

Cuando ambos cuerpos dejaron de ejercer fuerza el uno sobre el otro, B se dio cuenta que estaba demasiado lejos de su lugar inicial. Demasiado lejos como para acordarse de su camino de vuelta. Demasiado perdido como para saber dónde se encontraba. 

El cuerpo B pensó que por algún sitio debía empezar. Y, ¿por dónde se empiezan las cosas si no es por la Primera Ley de Newton? “Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él”. 

Así, en su estado de reposo o movimiento 0, B permaneció un tiempo sin tener idea de cuál era el próximo cuerpo que le iba a golpear. El estado de movimiento 0, en el fondo, se parece mucho al de equilibrio. No hay mucho de lo que preocuparse, todo parece estar en orden a esa velocidad de movimiento. Otorga tranquilidad. 

Si hay una primera y una tercera ley de Newton, por lógica, no puede faltar una segunda. Este es el problema actual. “El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa y ocurre según la línea recta a lo largo de la cual aquella fuerza se imprime”. Esto, claramente, explica que sobre B (objeto en movimiento) actúa una fuerza neta (que podemos llamar C) que  modificará su estado de movimiento, ya sea cambiando la velocidad o la dirección del movimiento. O quizá ambas. 

Hasta aquí todo correcto. El problema de B llega cuando ve aproximarse de lejos a la fuerza neta C, sin haberse llegado a convertir aún en un “cuerpo C”. La fuerza neta C, desde la perspectiva de B, es fascinante. Lo más fascinante que B ha visto en mucho tiempo. 

En ese momento, B se empieza a acordar de A sin saber muy bien el motivo. B siente la necesidad de hablarle a A de la fuerza neta. B no pretende realmente ejercer presión sobre A, no quiere otra colisión. Quizá B solo quiere que A le ayude a creer en las posibilidades, la suerte, el karma, y en todo lo que una vez A le hizo creer.
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