El
cuerpo B se sigue acordando de A. Sobre todo cuando las cosas cambian. Ahora,
las cosas, han vuelto ha cambiar.
B,
en su estado de movimiento 0 observó como la fuerza neta C se
aproximaba a su punto de reposo.
Apenas
sin quererlo, comenzó a tener esperanzas. Esperanzas de colisión, de que la
fuerza neta C se convirtiera realmente en un cuerpo C.
B
pasaba los días intentando adivinar el siguiente movimiento de la fuerza neta.
Nada le despertaba más curiosidad en el mundo. Pero, vivir con curiosidad, es
muy parecido a vivir bajo presión, por ello con el paso de las semanas, B se
cansó de tener curiosidad, de querer saber, de adivinar movimientos.
B
no sabía si quería dejar de tener curiosidad o de descubrirlo todo. En ese
momento, mientras intentaba decidirse, la fuerza neta C pasó de largo.

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