Y quizá esto solo se trata de las veces que llegamos tarde, o de las que llegamos demasiado pronto.
De las que no decimos lo que sentimos o no sentimos lo que decimos.
De lo que te gustaría que fuese y no es, o no fue ni será.
De desear tocar a quien tienes al lado, demasiado lejos.
De querer saber las respuestas sin formular las preguntas.
De vivir en suposiciones, que nada sea cierto últimamente.
De extrañar a quien se fue, de querer que se marche quien está.
De pensarte sin pensar, escucharte en el silencio.

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