martes, 8 de mayo de 2012

Ajeno


La primavera pasaba ajena a sus ojos. El verano no calentaba más que las copas de vino. El viento otoñal arrastraba algo más pesado que las hojas de los árboles. El invierno no traía más frío del que ya sentía. 

Así el tiempo pasaba, ajeno a su existencia. Mientras, se sentaba en una calle transitada. Observaba el ir y venir de la gente. Unos apresuraban su paso, otros disfrutaban del paseo. Unos pocos esperaban. Quizá esperaban también ajenos al tiempo que perdían.

Entre tanta gente, nadie parecía lo suficientemente interesante. Nadie tenía un brillo especial en la mirada. Nadie merecía la más mínima atención. No tenían sus ojos.

Un día, cuando ya no esperaba ni que pasara el tiempo, pudo distinguir una mirada en la lejanía. Radiante, aparentemente especial, merecedora de atención. 

El tiempo corría mientras cantaba soñando. “As the spring in its bloom, the summer stars and the moon”. Ignorando lo próximo que estaba el fin de la canción, continuó tarareando. 

Así volvió a pasar el tiempo. Termino la última nota. El brillo se apago. Volvió a sentarse en una calle transitada. 

Y así el tiempo pasaba, ajeno a su existencia.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.